Lo que el viento se llevó (y el covid-19 nos trajo)

los próximos 26 y 27 de junio PuzzleAtípico muestra en formato vídeo el trabajo realizado en 4ª temporada.

Volvemos tras la cuarentena y aún en estado de alarma. Volvemos a un contexto bien distinto del que dejamos atrás hace tres meses que parecen años. Volvemos de nuevo, pero no a lo normal. Porque nunca llegamos a conocer qué es lo normal. Tal vez porque lo normal sea lo más raro que podamos imaginar. Porque sabemos que cada ser que existe es una excepción que sobrevive. Porque entendemos que fabricar normalidad a partir de excepciones es un disparate. Aceptado, pero disparate. Como si quisiéramos rellenar una almohada con clavos, tuercas y tornillos. Sí, puede hacerse. Incluso podríamos llamarla almohada. Pero no funcionaría. Porque la mezcla de singularidades nunca da una forma roma, domesticada, estática, mansa. Porque entendemos que llenándola de clavos, realmente el resultado no es una almohada, por más que se quiera, y que si se insiste en llamarla así, esa será entonces una almohada inútil, un objeto incómodo que no puede ofrecer descanso. Y eso precísamente nos ha parecido siempre la normalidad. Un objeto incómodo que no puede ofrecer descanso. Y honestamente, no vamos a cambiar nuestro argumento solo porque quieran cambiarnos la funda.

Hola de nuevo a todo el mundo.
Aquí estamos otra vez. Tampoco nos habíamos ido. Igual que ustedes, nos hemos recogido, aunque parece común la sensación de que cada cual se ha ido con sus cosas a un lugar muy lejano del resto. Este gran paréntesis nos ha cambiado y sigue haciéndolo. Ahora que poco a poco volvemos a asomar las cabecitas, empezamos a vernos como por primera vez, con las fragilidades a flor de piel. Pero poco más somos, así que seamos eso. Un paréntesis que ha traído algunas cosas nuevas y ha hecho que muchas se vayan o dejen de estar. Por nuestra parte, como se ve, reestrenamos nuevo look con esta renovada página web, más bonita, más cómoda, más accesible. Y volvemos para contarles novedades, así que es coherente que el medio que lleva el mensaje también se renueve.

Este 2020 fue en algún momento un año que se vislumbraba esperanzador y lleno de retos para nuestro colectivo, que afrontaba una nueva temporada (y van 4) en este caso a cargo de la artista Tania García, cuyo proyecto, Concierto para viento, fue seleccionado tras la convocatoria pública a artistas que ya es habitual antes de cada nuevo comienzo. Pero antes, Puzzleatípico celebraba sus I Jornadas de Mediación y Creación Contemporánea, donde la propia Tania presentaba públicamente los principios de su práctica y sus líneas generales de actuación planteadas para PuzzleAtípico. Unas jornadas que fueron todo un éxito, donde el grupo tuvo un espacio para (re)presentarse ante el público, mediante una retrospectiva de su evolución, acompañado por Beatriz Bello y Adán Hernández, que conducen e integran PuzzleAtípico, y por Igor de Quadra invitado a las Jornadas como miembro de Horman Poster, compañía a cargo de la temporada anterior. Todo esto sumado al hecho de jugar el papel de anfitriones de este encuentro en el Teatro Leal que durante dos días juntó a personas tan diferentes entre sí como afines, con el campo de la mediación cultural como denominador común. (Para saber muchas más cosas de estas Primeras Jornadas, recomendamos consultar la entrada dedicada a las mismas, publicada aquí.

Sobre Concierto para viento

Bajo la alargada sombra del celebérrimo John Cage, su experimentación con el ruido y la investigación dedicada a los sonidos de la vida cotidana (Water Walk o 27 sounds manufactured in a kitchen), en Concierto para viento, Tania plantea una práctica artística que anteriormente había adquirido distintas formas, como instalación, performance o concierto propiamente dicho. Distintos formatos en los que el cuerpo entra en diálogo con hinchables de distintos tamaños y formas (camas, flotadores y hasta una gran esfera lo suficientemente grande como para que una persona pueda entrar en su interior y rodar en ella. Hinchables intervenidos con mangueras en sus válvulas de entrada y salida de aire, de modo que si se quiere, ese aire se deja salir a presión por ellas mientras los objetos se desinflan lentamente, haciendo sonar distintos instrumentos (armónicas, melódicas, flautas) colocados en la boca de las mangueras. Se entiende, ¿verdad? Con su ocurrencia, Tania había construido enormes gaitas automáticas que intervenir con el cuerpo, y esa era la investigación en la que proponía aventurarse a PuzzleAtípico.

La cuarta temporada comenzaba así, con un notable entusiasmo colectivo, en la Sala de Cámara del Teatro Leal de La Laguna, espacio de experimentación habitual del colectivo. unas primeras sesiones dedicadas a conocernos, a comprender profundamente el proyecto, a tomar referentes como los del citado John Cage, a mover el cuerpo, a moverlo con respecto a los objetos hichables, a hacerlos sonar e incluso a empezar a proyectar cada cual un hinchable personalizado, diseñando bocetos que ir construyendo paralelamente y como parte del proceso, de cara a una gran apertura en forma de performance sonora final que contendría una composición a partir de todos estos elementos, además de los materiales que se fueran generando naturalmente por el propio recorrido.

Obviamente se nota que el párrafo anterior está redactado en un inusual pasado condicional. Y es que, bueno, las cosas han cambiado mucho. Tanto, que antes entendíamos el futuro así, como condicional, como algo indeterminado. Pero entonces corríamos tanto que tal vez no aceptábamos profundamente esa noción. Y ahora tal vez hemos aceptado de repente que no solo el futuro es condicional, sino que el pasado también puede serlo. Esperemos que no volvamos a correr tanto como para olvidar esta conciencia.

Entonces llegó el Covid-19 para cambiarlo todo. Y en marzo nuestro proceso de investigación quedó interrumpido. Y solo pudimos decírnoslo por videollamada. No pudimos compartir la incertidumbre de otro modo, darnos ánimos con un abrazo. Eso fue lo único común: una incertidumbre compartida como videollamadas. Alguna sonrisa amarga, pero sonrisa al fin y al cabo, nos salió con Tania, al decirnos que al final “ni concierto para viento ni nada, más bien lo que el viento se llevó”, O mejor dicho el virus. Pero como los procesos de PuzzleAtípico son siempre colectivos, como siempre trabajamos con la incertidumbre y como el vídeo ha estado presente en nuestro hacer y pensar desde el primer día de nuestra existencia común, Concierto para viento no se fue volando. Ya lo dijimos antes. Este paréntesis se llevó muchas cosas y ha traído algunas nuevas.

De este modo, los próximos días 26 y 27 de junio publicaremos en esta misma web y en redes sociales Diario sonoro del confinamiento y Concierto místico experimental, dos piezas en formato vídeo que son los resultados de un trabajo en continuidad sobre sonido, objetos, cuerpo y vídeo, realizado a lo largo de la cuarentena, en esa soledad atroz que nos unía (y nos une), aplicando los principios de Conciero para viento que PuzzleAtípico ya había comenzado a hacer suyos en las sesiones regulares con Tania en el teatro, cuando todo esto era inimaginable. Y aunque esa muestra en el teatro con los hinchables no se hará, haremos esto. Porque la pandemia que nos atraviesa se llevó el modo de trabajar en el que estábamos, pero no el trabajo. Un trabajo individual, a solas en el encierro, que hemos ido registrando en vídeo y compartiendo, convirtiéndolo en grupal, así como el aprendizaje, las dudas, los debates, las risas, la curiosidad, las fantasías, las ganas, las realidades y los deseos. Algo que hemos sacado adelante haciendo piña, y que al hacerlo nos ha sacado aldelante, al grupo y a cada artista que lo conforma.

Porque muchas veces ejercer el arte nos hace esforzarnos en ser mejores sin que lo sepamos (por eso a veces conseguimos superarnos, porque no sabemos que lo estamos intentando). Porque muchas veces el arte salva y une. Porque muchas otras, unirse para estar a salvo, atenderse, escucharse, contarse y cuidarse es un arte. Por eso Concierto para viento no se fue, siempre estuvo, y no se irá de nuestro recuerdo, pues ya ha marcado un hito claro en PuzzleAtípico. Porque juntas, todas las personas que hacemos parte de PuzzleAtípico, incluyendo a familiares y amigas, hemos agarrado este proceso creativo como quien enarbola un estandarte al viento, con la misma dificultad e ilusión. Así hemos creado estas piezas, que son también indicios de tanta soledad y tanto acompañamiento, con sus conversaciones y sus silencios. Nos alegra mucho lo que hemos hecho, que es a la vez estas piezas con Tania y el largo proceso de trabajo para componerlas. Y aquí estamos de nuevo para decirlo. Estaremos más alegres aún al compartirlas con ustedes. Besos cibermísticos. Les esperamos siempre.

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